Reportaje sobre el viaje a Kyushu - Parte 2

por Vicente Borondo y Adrian Knight.

Traducido al español por Jose Miguel. Gracias Josemi.

Parte 1 Parte 3

En el otro lado de la montaña encontramos incluso mas nieve, pero por suerte no muchos montañeros se aventuraban hasta aquí, y la nieve no se había convertido en hielo todavía. Tras unos minutos de descenso encontramos una pequeña fuente  en la que había un cartel con el nombre de la cueva escrito en el. Desgraciadamente, no había ninguna indicación sobre la dirección a seguir para llegar a ella, por lo que debimos echar mano de nuestras extraordinarias habilidades para orientarnos (reminiscencias de nuestros días de boy scouts). Aquí la nieve era virgen, sin huellas que pudieran indicarnos el camino, por lo que tras perdernos un par de veces, finalmente nos dimos de bruces con otro cartel que indicaba la dirección de la cueva.

 

 

La nevada senda que seguíamos comenzó a descender de forma abrupta, y empezamos a divisar una estructura rocosa en la parte izquierda del camino. No estábamos seguros de si esta era la cueva, pero nuestras esperanzas aumentaron. Fue entonces, con la excitación del momento, cuando Vibo resbaló en la nieve fresca, y realizando un espectacular ushiro ukemi (del que cualquier maestro habría estado orgulloso) calló sobre sus posaderas a la entrada de la cueva. Estábamos empapados por la nieve y el sudor, y bastante cansados por nuestra escalada, pero…!lo habíamos conseguido.!

 

 

Entramos en la cueva con la esperanza de recibir la iluminación también. Nos sentamos dentro, pero la iluminación no llegó, por lo que intentamos imaginarnos como habría sido para Gonosuke estar allí. Al entrar, en la derecha de la cueva había una serie de de iconos budistas, junto a los cuales se habían depositado ofrendas de monedas y sake. En ese lado de la cueva se podía estar razonablemente bien, pero en el lado izquierdo el techo de la cueva descendía. , dejando espacio solo para estar sentado o tumbado. La cueva era un refugio natural, de unos 3 o 4 metros de ancho y unos 5 o 6 metros de fondo. Los iconos budistas que allí había llevaban largo tiempo desatendidos. Pudimos observar una zona llana, que él habría usado para dormir o para meditar. El techo no era lo suficientemente alto como para hacer algún tipo de práctica con armas dentro de la cueva, y como el único terreno llano fuera de la cueva estaba junto a la entrada, nos imaginamos a Muso Gonosuke realizando sus prácticas ascéticas en el lugar donde nos encontrábamos.

 

 

Tras meditar sobre Muso, rehicimos el  camino hasta la cima del monte Homan. Como es habitual en este tipo de excursiones, la bajada al santuario principal nos pareció mucho más corta que la subida. Al llegar a este, buscamos al simpático kannushi-san que nos recibió al llegar. Por fin le vislumbramos en una habitación trasera, absorto en su ración diaria de NHK(El canal estatal) TV. Tras unos pocos minutos de llamar educadamente a la puerta con los nudillos, y curiosamente, coincidiendo con una pausa publicitaria, conseguimos llamar su atención y que nos invitara a pasar. Nos devolvió nuestras bolsas, y nos indicó donde podríamos cambiarnos.

 

 

Al cambiarnos la ropa percibimos de nuevo el fresco de la mañana, y empezamos a pensar en el significado del embu que íbamos a realizar. En español la palabra que utilizaríamos seria demostración, pero con ella estaríamos indicando que mostramos algo a otras personas. Sin embargo cuando Nishioka Sensei habla acerca de embu, lo hace con otro sentido. En su caso, él presenta lo que ha aprendido a Shimizu Sensei para que esto lo juzgue. Sensei a menudo se ríe, pues se imagina a Shimizu Sensei mirando hacia abajo y diciéndole: mada, mada! (todavía no, todavía no). En juestro caso, es Nishioka Sensei en persona el que a menudo nos dice mada, mada!, por lo que teníamos la esperanza de que Muso Gonosuke fuera mas benevolente.

 

 

Nos dirigimos al altar de Muso Gonosuke, situado en los jardines situados en la parte izquierda de los terrenos del templo, y nos presentamos al kamisama. Realizamos una gran parte del currículo de la tradición SMR, lo cual provocó todo tipo de respuestas en las personas que por allí pasaban. La  mayoría simplemente nos ignoraban, algunos paraban, se rascaban la cabeza, y tras asentir con ella, continuaban su camino. Tras acabar el embu, dimos las gracias al amable kannushi-san, y como gesto de buena voluntad compramos un buen lote de omiyage (souvenirs) en la tienda del templo.

 

 

Encaminándonos de vuelta hacia el coche, nos dimos cuenta de que el sol comenzaba a estar bajo, y todavía nos quedaban dos horas de viaje hasta el onsen (hotel balneario) cerca del monte Aso, en la Prefectura Kumamoto. Llegamos al hotel justo para la cena, y al entrar vimos un montón de ojisans y obasans (o sea, abuelos y abuelas) camino del comedor. Supusimos por ello que los baños estarían vacíos en esos momentos, por lo que tras registrarnos les hicimos esperarnos un poco con la cena preparada mientras nos dábamos un rápido baño en las aguas termales. Disfrutamos enormemente el  kampai  con el que comenzó una muy merecida comida estilo japonés (una de esas en las que parece que te dan mas platos que comida). Tras la cena, decidimos relajar nuestro cansados cuerpos en el onsen  de nuevo, pero esta vez adoptamos medidas especiales y nos llevamos unas cuantas cervezas, pues sabíamos que todos los ojisans estarían viendo sus programas de TV favoritos antes de irse temprano a la cama. Por ello disfrutamos de la sala de baños para nosotros solos.

 

Parte 3 -Demostración de jo-do en Fukuoka y la tumba de Miyamoto Musashi